J' ai de la chance, si, es verdad. Lo sé y me di cuenta cada día que pasa, lo puedo sentir por cada poro de mi piel y por cada soplo de aire que respiro. Por eso, porque existen cosas en la vida que verdaderamente merecen la pena y que le hacen a uno olvidar o intentar no pensar en aquello no tan bueno o tan bello que a veces intenta anteponerse en el camino de los hombres.
Y es que resulta increible como puede cambiar el día a día de una persona en lo que dura un escaso pero a veces intenso minuto ,de eso tan enigmático y que a todos nos preocupa y que se llama TIEMPO.
Pues bien, ahora, "mantenaint", hay tiempo para la lírica, para la música, para el arte, para mirar un paisaje, para pensar, para querer, para regalar, para entregar, para besar..... y es mentira que haya solo que hablar o hacer llegar a los demás una visión un tanto oscura , opaca, casi sin luz de todo lo que nos rodea........., gracias Roberto, tú me has dado ese empujoncito que me hacía falta para apartarme de tanto pesimismo y poca luminosidad, transparencia, claridad, esa ligereza que me hacia falta para sentarme delante de este humilde pupitre y sacar algo que llevaba dentro desde hace algun tiempo.
Cuando llegué el primer día a Francia, confieso una cosa...... lloré. Sentí un extraño vacío dentro de mí que me impedia producir una simple risa, un simple gesto de alegría. Me preguntaba a mi misma una y otra vez ¿Porqué? ..... porque todo o porque nada. No sabía muy bien que hacía aquí, lejos de mi familia, de mi pueblo, de mis amigos, de mis raices. Creí que esto iba a ser demasiado duro para mí o peor aún, pensé que yo era muy débil ......
Sin embargo, duró lo que dura un abrir y cerrar de ojos, lo que dura un fugaz mirada...... nada. Y sí, encontré la suerte, hallé una fortuna.... tanta que ahora me pongo nerviosa y me da miedo seguir escribiendo porque no sé si mis escasas pero sinceras palabras estarán a la altura de todo lo que quiero expresar.
Rue Celû, 8, Croix Rousse, Lyon, aqui está Chez nous. Es ahí, dentro de una enorme casa de paredes no muy altas y con barra americana, (sobre la que no falta un buen vino francés o un exquisito queso de la región) donde conviven gentes procedentes de los más variopintos lugares del planeta, pero que al fin al cabo no dejan de ser eso, gente. Y como tal ,anhelan y aman lo que todos amamos: convivir en paz y en armonía. Y es que aunque parezca mentira o inusual, aqui no hay problemas.... (y esperemos no lleguen nunca)
Si alguien me hubiera dicho hace tan solo unos meses, que tendría la oportunidad de vivir y convivir ( que no es lo mismo) con alguien de Nueva Zelanda, Canadá, Panamá, Alemania o Francia, probablemente no lo hubiera creido, que digo probablemete, estoy totalmente segura. Pues bien, así es , así sucedió y así espero que continue.
No quiero despertar de este sueño, me niego a tener que dejar de levantarme cada mañana y asomarme a la ventana para sacar mi mano y como si de un termometro se tratara medir la temperatura para ver si hace mucho frio o si yo, que soy andaluza, lo podré soportar.....
No quiero dejar de hablar mi todavía incorrecto pero gracioso francés que mi querido Brice, me intenta enseñar..... conseguiré decirlo Brice, HEREUX..... jejejejje
Con Roberto me pasa tambien a veces, a pesar de hablar los dos la misma lengua, lo del panameño no es cosa fácil y tambien tiene lo suyo, pero me encanta. Disfruto con Erin. La cara es el espejo del alma, y el suyo parece estar lleno de pureza. VIVA CANADÁ¡¡¡¡¡
¿Quién dijo que los alemanes eran fríos? Como siempre, la vida te enseña que no se puede uno creer todo lo que le dicen y prueba de ello es mi adorable Fredi, cuya dulzura pueril es más que aparente en ella. Es real¡¡¡¡ Amanda y Ben, dos en uno... jejejej, vienen de Nueva Zelanda , un país que aunque yo no lo sabía es el culpable de que pueda comer cada mañana ese fruto que tanto me gusta y que se llama kiwi. Son buena gente, lo percibí desde el primer momento que los ví. No puedo olvidarme de Joan, el niño perdido, que me ayudó desde el principio y que es el responsable de que hoy pueda estar en esta casa convertida ya en hogar.
Oh la la, creo que me estoy poniendo sentimental y todo.... lo has conseguido mi querido Robert. Es bello darse cuenta de como el ser humano puede llegar a apreciar y a amar al prójimo en tan poco tiempo.... es mágico.
No se que será de nosotros y de nuestras vidas, pero el tiempo que nos quede para estar juntos será eso, tiempo para vivir , para respetar, para conocer, aprender, necesitar, mirar, descubrir, tantas y tantas cosas que yo estoy ya compartiendo con vosotros y para las que solo tengo una palabra.
GRACIAS.
martes, 13 de noviembre de 2007
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1 comentario:
María!!
Q tal por tierras francesas?? Pegale un buen tirón de oreja a Marta de mi parte... JEJE...
Me ha encantado esta entrada en el blog... muy tierno.. con verdades como puños... Ánimo wapa, q tienes un blog muy bonito... Un beso:
MARTA RAGEL
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