viernes, 29 de febrero de 2008

Aproximación de un viaje





Viajar es una buena forma de aprender. Encontrarse con lo desconocido y sumergirse en el mundo de los otros nos ayuda a comprendernos no solo a nosotros mismos sino también a los demás.
Las impresiones que fabricamos a veces nos hacen adentrarnos en la historia del nuevo lugar en el que nos encontramos. Aunque todo depende de algo…. la implicación, la empatía, el esfuerzo también...
Recuerdo como un gran amigo mío me decía hace algún tiempo que detestaba hacer fotos de los lugares a los que viajaba. Para él era una manera de simplificar la realidad, de capturar los momentos como en una especie de jaula,… y eso no le gustaba.
Sin embargo, la cámara de Marta llegó a recoger más de setecientas imágenes de París. Roberto también fue un buen ejemplo y apretó el botón de su recién comprado aparato más de trescientas veces sólo durante su estancia en Praga.
El francés, (Brice), aunque no llevó su appareil no dejó de guardar (como en un cajón) cada uno de los paisajes, de los detalles, de los objetos descubiertos…
Aunque a veces nos empeñemos en negarlo, todo el mundo (alguna vez) ha prefabricado una idea, una visión sobre aquello que desconoce… llámese tópico o estereotipo… no se muy bien… es difícil poner nombre a las cosas.
Con Europa del Este creo que nos había pasado un poco eso…. Coincidíamos en verlo todo un poco gris, también bello, distinto, destruido, frío, inseguro, silencioso….
Cracovia fue así en cierto sentido aunque con Praga no ocurrió lo mismo. El París del Este sería una más que merecida comparación.
Claro que…nada es igual a otra cosa y por otra parte todo es en cierta manera diferente y a la vez lo mismo o parecido.
Ayer precisamente leía en un semáforo de la ville de Lyon algo así como que la igualdad más evidente es peut etre la difference.
Las ciudades que uno visita pueden llegar a marcar la vida de los viajeros. Para algunos hasta el puno de llegar a instalarse permanentemente en ellas o volver a visitarlas con frecuencia.
No estaría nada mal volver a pasear por el puente “Charles” de Praga (al anochecer).
Quizás no sería una buena idea. Leí una vez que no se debía repetir alguno de esos momentos (que hay en la vida de los humanos) que nos transforman o nos hacen rozar la felicidad por su extrema y especial belleza. Puede que al querer revivirlos ya no sean lo mismo y pierdan toda la fuerza…. Sería triste… ¿no?
En cualquier caso cuando llegamos a Viena la misión de Europa del Este (tal y como el mismo Brice había bautizado esta aventura) pareció llegar a su fin.
Con la riqueza y soberbia de esta bella ciudad dejamos un poco en el olvido esa imagen que en algún momento se había apoderado de nosotros durante el viaje.
Pero como casi siempre ocurre… uno se da cuenta de lo ridículos que podemos llegar a convertirnos cuando la ignorancia se adueña de nosotros y por eso al acabar este viaje, cado uno de los cuatro aventureros, con fotos o sin ellas sacaron la misma conclusión. Y es que había sido una experiencia inolvidable y enriquecedora.
No se si volverían a visitar los mismos lugares pero seguro que les quedaban muchos otros por descubrir..

jueves, 14 de febrero de 2008

Sin titulo

Con San Valentín pasa un poco lo mismo que con El Tomate. Todo el mundo decía que era un programa basura (y de hecho creo que lo era) pero luego logró situarse como líder de audiencia durante cinco años (creo recordar).
Algo por el estilo es lo que ocurre con el día 14 de febrero. Son muchos los que dicen no celebrarlo porque simplemente es un día como otro cualquiera, otra de las muchas estrategias capitalistas para sacar dinero a la gente…. ¿Porqué tener que hacer un regalo obligatoriamente? Parece que a uno lo forzaran… ¿que pasa con el resto de los 364 días del año? (otra fase muy típica de estas fechas)… o esta otra… _Yo no necesito regalar nada a la persona que quiero precisamente ese día…….
En fin… una tela de araña que se ha formado alrededor de este santo que por cierto no se ni si sería santo de verdad ni en que momento ni porqué razón lo canonizarían.
Claro que si uno “regarde” las encuestas realizadas en los últimos años por algunos medios de comunicación y algunas empresas lo cierto es que un gran porcentaje de la población no solo española sino a nivel europeo e incluso mundial ha comprado en algún momento de su vida algún regalo (aunque solo sea un detalle) a la persona querida y deseada en esta fecha tan “roja” del año .
Los más bohemios, que dicen no comulgar mucho con esto del santo del amor se decantan por escribir “quelque poème” o dedicar alguna canción especial, alguna melodía que de repente “teletransporte” a los enamorados a otra galaxia.
Los clásicos empedernidos compran una buena caja de bombones y un vistoso ramo de flores (rosas rojas sobre todo, aunque los hay ya más modernos que se decantan por los tulipanes (amarillos casi siempre).
Un perfume tampoco está mal y para los que el bolsillo se los permite porque no una joya…
Es curioso esto de inventarse un día en el que hay por narices que decirle a alguien que le quieres, que la o lo amas…
¿Y que pasa “aprés”? ¿Ya no hay razones para amar?... ya no puede uno escribirle un poema amoreux a ¿ quelqu’ un? ¿Pourquoi pas?
Je crois que detesto (un peu) lo de Feliz San valentin.. ( c’est stupide) . Malgre tout, comprendo a aquellos que encuentren en este día una razón o un momento especial para celebrar algo, lo que quieran. Cada uno verá…
Solamente quería quedarme con algunos versos del gran poeta fallecido hace tan sólo unos meses Ángel González, cuya forma de definir el amor creo que rebasa los límites de cualquier San Valentín o algo que se le parezca .

“Ninguna era tan bella
como tú durante aquel
fugaz momento en que
te amaba: mi vida entera”

miércoles, 13 de febrero de 2008

Aquellos maravillosos días...(recordando)



Moulin Rouge





De camino al Louvre




Sacre- Coeur


Arc duTriomphe

martes, 12 de febrero de 2008

¿Alguna vez has tenido un sueño?

Cuando Julia dejó su país, nunca pensó que iba a encontrar tantas razones para no volver jamás. Seguramente no imaginó ni por un momento que en el nuevo mundo que le esperaba (o puede que el mundo fuese quién la esperase a ella) viviría tantas y tantas aventuras que le harían estremecer de felicidad en más de una ocasión.
Lo malo de esto, es que Julia, (desconfiada y no muy optimista) sabía que ese nuevo mundo tendría fecha de caducidad y un día…..el menos pensado…eso se acabaría.
Cuando algo se acaba, (siempre que haya sido bueno, placentero, agradable...), se queda una sensación un poco extraña, hay quienes dicen que se siente un vacío enorme, una angustia que llega a asustar, miedo, o simplemente tristeza, que era lo que a resumidas cuenta le ocurría a Julia.
Era tan feliz que a veces no sabia distinguir si aquello que estaba pasando era real o ficción. Aunque claro, para eso ya estaba su pesada y responsable conciencia que le hacía regresar y poner los pies la tierra para darse cuenta de que no debía dejarse llevar demasiado .... porque eso no seria para siempre… Me consta que lo intentaba pero casi nunca logró conseguirlo… Herman era demasiado real y eso nadie podía negarlo.
-¿Alguna vez has tenido un sueño?
- ¡Que preguntas me haces!… claro que si…todo el mundo ha soñado alguna vez algo en su vida.
-cuando era pequeño jugaba a ser pirata y a que un día encontraría un gran tesoro…. Para ello tendría que luchar y luchar y nunca dejar de luchar…era como soñar despierto….
-¿Qué te parece?... ¿Por qué no comenzamos a soñar algo juntos?....