lunes, 19 de mayo de 2008

El abuelo



Lo recuerdo siempre sonriendo. Era cariñoso con los que le rodeaban. De hecho, después de su partida todos coincidían en que era una de las personas más amables del pueblo, un pueblo que me vio crecer y al que de vez en cuando echo en falta…ya saben ustedes lo que pasa… mucha comodidad, calidad de vida, facilidades para ir de un lugar a otro, aire puro, naturaleza, “seguridad”, … pero después… se entera hasta el panadero de la hora a la que te levantas y te acuestas, y peor aún... con quien...

La gente inventa, elucubra, imagina, supone,… y de cada mil historias que se escuchan en la calle, quizás solo una tiene algo de cierto, o puede que ninguna. A mí eso me pone muy nerviosa, me altera…. Es cómo jugar
cuando eres pequeña al juego ese del “teléfono”… al final, el mensaje que llega es de todo menos cierto, es el ruido de la información. Desde un punto de vista de la comunicación, estaríamos dentro de lo que muchos llaman la sociedad de la desinformación. Uff!!

Mi madre se enfada cada vez que reniego de mi pueblo. Yo la entiendo, pero a veces se hace insoportable.


Creo que en realidad ella también está de acuerdo conmigo , lo que pasa que no me lo quiere decir. Es un poco como una “guerrilla” entre madre e hija. Nada fuera de lo habitual, claro... ( como buena madre, le da miedo cada vez que me marcho, teme que no vuelva)

En cualquier caso, tengo que ser honesta, y es en ese pueblo donde está la gente sin la cual mi vida tendría poco sentido. Y no es puro sentimentalismo barato: es la verdad.
He dicho algunas veces que en la vida hay pocas cosas seguras, una de esas pocas verdades que hay en la mía es eso.

Mi abuelo tenía una tienda en el pueblo. Hermanos Carrasco… o algo así. No recuerdo muy bien. Estaba en la calle principal , justo la que va hacia la Plaza de los Naranjos, esa plaza en la que me caí más de nueva vez cuando era niña y jugaba “al pilla –pilla” y donde entre otras cosas he llenado algún que otro globo de agua, en verano, para mojarme y huir del calor que normalmente nos acecha por estas épocas.




A mi abuelo también le gustaba mucho la plaza. De hecho, cada noche , después de cerrar la tienda iba a tomarse un "medio" con sus amigos. Formaban un enorme grupo en torno a la mesa.. casi siempre la misma. Todos lo que teníamos la suerte de tener un abuelo como él,.. ( que no éramos pocos), unos once, sabíamos que si nos acercábamos nos daría alguna que otra moneda de veinte duros,.. que después , ( suerte la nuestra) se convirtió en un euro.

Le encantaba salir a la puerta de la tienda , y ponerse a saludar a todo el mundo que pasaba por allí… no bajaba del escalón…

...“Buenas tardes señora”

.."Buenas tardes Pepe”

...¿Cómo está usted?

...Muy bien.. Gracias a Dios
.

..¿Y Anita?


....Está bien…. Seguramente se estará arreglando para ir a misa.

....Van a dar las 8.

....Dele usted recuerdos..

... Yo se los daré de su parte.. muchas gracias..

Era muy educado… mi abuelo. Cada día que lo veía me decía su palabra preferida.. “linda”. Los domingos, después de la siesta. ( era un dormilón sin remedio) escuchábamos sus pasos sigilosos y lentos hasta llegar hasta su sillón, un sillón verde, el que está junto a la televisión, aunque es cierto que siempre prefirió escuchar la radio, como Anita.


Luego nos decía… ¡Qué nietas más lindas tengo! ¡No hay ninguna fea!
Yo me reía… y alguna vez que otra le decía que gracias por sus piropos., que se notaba mucho que era el abuelo….

Un día se marchó. Fue hace casi un año. En realidad no se si llegó a irse realmente. No es fácil alejarse de las personas que uno ama, nos ocurrió lo mismo cuando el otro abuelo también nos dejó.


Ahora seguramente estarán juntos. No lo dudo. No quiero recordarlos con tristeza o melancolía, aunque a veces es inevitable.
Pienso en sus risas, su cariño , su ternura, su dulzura.. lo demás me importa poco. Sé que están bien y que alguien los cuida como ellos me cuidaron un día a mí...


(Supongo que quién tuvo la suerte de tener un abuelo, me comprenderá..)



PD: Gracias por dejarme tu gorra verde , (tú siempre tan generoso). Viajó conmigo a Lyon para protegerme del frío.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues si... desgraciadamenta ya hace un año que no lo vemos... un año que en la sobremesa con el bizcocho de la abuela no aparece diciendonos lindas... un año sin que nos cante el adios muchachos compañeros de mi vida... y precisamente nos dijo eso a los que hemos sido compañeros y parte de su vida nos dijo adios... adios para siempre y es tan duro pensar que no lo volveremos a ver ni a abrazar, ni a disfrutar de esa sonrisa que contagiaba de sencillez y de cariño... pero solo nos queda dar las gracias a dios por este abuelo que hemos tenido y por habernos dejado dsfrutar de el todo este tiempo... y a nuestro abue decirle que nos haga de guia y que interceda por nosotros desde donde este que seguro que es un lugar privilegiado como el se merece... un beso primita te echo mucho de menos espero verte pronto. buenas noches

Anónimo dijo...

Hola guapa!!!
Nunca te he escrito ningun comentario, pero este es inevitable...
Hace justo un año vivimos experiencias muy parecidas. Un abuelo es algo muy especial en nuestras vidas.. nos cuidan, nos miman, intentan educarnos lo mejor posible, nos regalan su ternura.. no puedo describir todo lo que nos aportan, pero cuando no estan dejan un vacío muy grande, nada vuelve a ser lo mismo, aunque intentes hacer tu vida y disfrutar de la gente que tienes alrededor, siempre esta presente su ausencia.
Desde aquel 13 de mayo, no ha pasado ni un solo dia que no la haya recordado, la tengo presente en todos los momentos especiales...
Se que ellos desde donde esten no han dejado de cuidarnos y siguen intentando guiarnos por el camino correcto.
Te quiero mucho Mery, un abrazo muyy fuerte. Noe.

Marta Osuna dijo...

DentrO de exactamente un mes hará un año desde que recibí la noticia más triste de mi vida.Al descolgar el teléfono una voz temblorosa y al mismo tiempo fuerte me decía que el abuelo se habia marchado.Era mi madre la que como siempre, con esa fuerza y valentía que le caracteriza se atrevía a enfrentarse al llanto que esa noticia iba a generar en mí,y es que pocas personas me conocen mejor que ella.
Recuerdo como papá y tú llegásteis a mi piso, cómo nos abrazamos...A partir de ahí sólo el abrazo de mamá poco después pudo calmarme, qué triste es perder a alguien que quieres tanto.
Me encantaba llegar a la tienda y que me dijera negrilla, me encantaban sus besos en la frente,su sonrisa...
Después de todo, sólo tengo palabras de agradecimiento a Dios por dejarme disgrutar tanto tiempo a su lado y poder recordarlo de esta manera tan intensa.Estoy segura de que mi abuelo Juan está co él y están disfrutando de ver la familia que han creado...Os quiero.

Tama dijo...

Hola amor! a mi también me ha tocado este año pasar por ese primer aniversario que como tu sabrás no es nada fácil, y mucho menos estando tan lejos de los nuestros, aún cuesta creerlo y dificilmente se le encuentra algún sentido...de hecho te diría que ha sido el momento más duro por el que he pasado desde que llegué a Alemania. Pero como tu bien dices, hay que quedarse con los buenos momentos. Llevamos sus sellos marcados, y eso lo vemos diariamente, en nuestros mismos gestos o palabras que reflejan que siguen estando ahí...y que nunca se pierda eso!
A mi no me dejó una gorra para resguardarme del frio, pero me dejó un anillo que también viajó conmigo a Alemania y que me da suerte :)
Mil besos wapa, cuidate mucho, espero verte pronto.
Tama.