No somos nada. Aunque resulte un tópico y quizás muchos crean que se trate de otro de los argumentos de quejicas y pesimistas, lo cierto es que hay algo de verdad en estas palabras.
Hacía tiempo que no veía a mi amigo. No es un amigo cualquiera. Cuando lo conocí estaba feliz, seguramente tan feliz que nunca pensó que esa suerte se esfumaría un día sin avisar siquiera. Casado y con tres hijas, ahora ya solo le quedan las hijas. Su mujer le dejó hace tan sólo una semanas. Habían compartido una vida juntos .al menos eso creyó él hasta que un día (de repente) se convirtió en una desconocida.
Últimamente, cuando salían a tomar algo, ella bebía más de la cuenta. Él se preocupaba, sabía que algo no iba bien´, ¿qué te ocurre?, le preguntaba (asustado)... Mientras lo escuchaba me acordé de un relato que llegó a mis manos hace unos días…. Dice así:
Juan, aún cansado, y sudado, le dijo a Irene:-Creo que deberíamos intentar algo nuevo, no sé, probar otras experiencias que nos impidan caer en la rutina…Tras dos segundos de un silencio premeditado, Irene buscó –y encontró- con una mirada oblicua las manchas del mantel, el desorden de la cocina, los cristales en el suelo…-Yo creo que no corremos ese riesgo, que somos una pareja divertida, o ¿es que ya te has cansado de mí?Juan, tragó saliva, y se dejó hipnotizar, una vez más, por el esmalte de uñas de Irene. “Es tan verde como la hierba”, pensó y calló. -Nunca me cansaré de ti… más bien, todo lo contrario. Tengo miedo de que tú lo hagas. Lo temo…Irene arqueó las cejas como una malvada institutriz suiza de cuento –animado de producción japonesa-.-Mientras me aguantes, no temas nada.-Lo aguantaré todo –dijo Juan. Mentía, el corazón le latía asustado, recordando otros momentos similares, cercanos en el tiempo.-¿Podrías aguantarlo hoy? –preguntó Irene, entregada de nuevo al juego.Juan tragó saliva, pero ya no se dejó hipnotizar por el esmalte verde hierba de sus uñas.-Creo que sí… -respondió sin convicción.Y jugaron de nuevo, hasta que ella dijo basta.Entonces, medio asfixiada, contenta, borracha de adrenalina, buscó –y encontró- con esa mirada oblicua las manchas del mantel, el desorden de la cocina, los cristales en el suelo y la sangre de Juan corriendo en dirección a la puerta. Decepcionada, abandonó el apartamento sin decir adiós.Y decidió no volver a utilizar ese verde para las uñas, ni ese corpiño de cuero que le escocía el pecho, ni unos cuchillos tan rudimentarios, ni un apartamento tan hortera. Y también decidió Sandra no volverse a llamar Irene, ni buscar a sus amantes en bares de carretera.
Salvador Guitiérrez Solis
viernes, 18 de julio de 2008
domingo, 6 de julio de 2008
sábado, 5 de julio de 2008
RESPONSABILIDAD ...entre otras cosas
Las palabras nunca morirán. Porque uno es y existe porque las utiliza. Cada letra o cada sonido que pronunciamos da sentido a nuestras vidas. ¿Imaginan un mundo sin ellas?. No pueden. Como ya dijo una sabia profesora de Lengua y Literatura, no se puede dejar de comunicar.
Hay miles y miles de personas que se preparan para ello, para hacer eso en la vida, trabajar con palabras.
Hace una semana, el decano de una facultad andaluza hablaba en la ceremonia de graduación de un grupo de jóvenes futuros periodistas. Les decía que había que ser responsables, que como todo en la vida depende de lo que uno se implica, de la dedicación y el esfuerzo. Quizás, se le olvidaron algunos pequeños detalles. ..
No recuerdo haber escuchado nada de realidad, de largas horas en frente de una pantalla de ordenador, de unos escasos 200 euros mensuales, de unos modales precisamente no muy amables,…. ¿Quiénes son ahí los responsables?
Como ya he escuchado en mas de una ocasión, los que trabajan en periodismo no lo hacen como medio de supervivencia, pues sólo unos pocos lo conseguirían, lo hacen por placer, por amor a la profesión, pasión, vocación…
Hablé hace unas horas con un escritor de nombre, de esos pocos afortunados que hoy en día, en los tiempos que corren, han logrado llegar a vivir de las palabras, y hasta la gente les compra libros. Esas hojas de papel que según algunos se esfumarán dentro de no muy poco tiempo. ¡Ignorantes¡¡
Sin libros moriríamos. Ya lo dijo alguien : Pienso, luego existo,. Y digo yo que si existe es porque puede decirlo, porque lo comunica, y los otros se enteran, nos enteramos.
Otra tema que me inquieta estos últimos días en los que me siento un poco dentro de esa maraña periodística en la que uno puede llegar a disfrutar y volverse loco al mismo tiempo, es la cuestión del Yo.
Me ocurre lo mismo que a Siddharta, el protagonisa de uno de los libros del genio Herman Hesse,. El personaje central de la obra indaga sobre los más reconditos rincones del ser humano, intenta encontrar respuestas a ese yo, a esa parte de nosotros a la que nos referimos en más de una ocasión pero que nadie sabe muy bien que es.
No he acabo de leer el libro, asi que aún tengo la incertidumbre de descubrir que es lo que uno puede encontrar en esa búsqueda, que no se si existe,,, en fin…. cuestiones filósoficas y ontológicas que no se porque vienen a mi cabeza un viernes por la noche, casi a las una de la madrugada, con unas temperaturas que rozan los 40 grados, en una noche solitaria y más oscura de lo habitual.. cuando ésta que escribe, intenta comprender eso de la responsabilidad con uno mismo y con los otros, o mejor aún la de los otros hacia uno mismo.,,,,, todo,, bajo la esfera del periodismo...y otras muchas..
Hay miles y miles de personas que se preparan para ello, para hacer eso en la vida, trabajar con palabras.
Hace una semana, el decano de una facultad andaluza hablaba en la ceremonia de graduación de un grupo de jóvenes futuros periodistas. Les decía que había que ser responsables, que como todo en la vida depende de lo que uno se implica, de la dedicación y el esfuerzo. Quizás, se le olvidaron algunos pequeños detalles. ..
No recuerdo haber escuchado nada de realidad, de largas horas en frente de una pantalla de ordenador, de unos escasos 200 euros mensuales, de unos modales precisamente no muy amables,…. ¿Quiénes son ahí los responsables?
Como ya he escuchado en mas de una ocasión, los que trabajan en periodismo no lo hacen como medio de supervivencia, pues sólo unos pocos lo conseguirían, lo hacen por placer, por amor a la profesión, pasión, vocación…
Hablé hace unas horas con un escritor de nombre, de esos pocos afortunados que hoy en día, en los tiempos que corren, han logrado llegar a vivir de las palabras, y hasta la gente les compra libros. Esas hojas de papel que según algunos se esfumarán dentro de no muy poco tiempo. ¡Ignorantes¡¡
Sin libros moriríamos. Ya lo dijo alguien : Pienso, luego existo,. Y digo yo que si existe es porque puede decirlo, porque lo comunica, y los otros se enteran, nos enteramos.
Otra tema que me inquieta estos últimos días en los que me siento un poco dentro de esa maraña periodística en la que uno puede llegar a disfrutar y volverse loco al mismo tiempo, es la cuestión del Yo.
Me ocurre lo mismo que a Siddharta, el protagonisa de uno de los libros del genio Herman Hesse,. El personaje central de la obra indaga sobre los más reconditos rincones del ser humano, intenta encontrar respuestas a ese yo, a esa parte de nosotros a la que nos referimos en más de una ocasión pero que nadie sabe muy bien que es.
No he acabo de leer el libro, asi que aún tengo la incertidumbre de descubrir que es lo que uno puede encontrar en esa búsqueda, que no se si existe,,, en fin…. cuestiones filósoficas y ontológicas que no se porque vienen a mi cabeza un viernes por la noche, casi a las una de la madrugada, con unas temperaturas que rozan los 40 grados, en una noche solitaria y más oscura de lo habitual.. cuando ésta que escribe, intenta comprender eso de la responsabilidad con uno mismo y con los otros, o mejor aún la de los otros hacia uno mismo.,,,,, todo,, bajo la esfera del periodismo...y otras muchas..
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