miércoles, 21 de enero de 2009

GAME OVER

A Isabel:
Dicen que los buenos autores, escriben sus mejores obras de madrugada, cuando la mente descansa y los ojos se abren más que nunca para poder hacer paso a la oscuridad de la noche. No creo entonces que haya tan reconocidos y extraordinarios individuos que olviden sus largas y profundas horas de sueño para sentarse frente a una fría y cuadriculada pantalla de ordenador a escupir un puñado de letras. Si al menos se tratase de una antigua hoja de papiro o un preciado pergamino que se pudiese plegar…como los de antaño…
Hoy todo está informatizado, mecanizado, pareciera que hasta las ideas y los pensamientos. Y es que claro, nuestro cerebro bien pudiera ser uno de esos ordenadores de alta definición y última generación que ahora cuestan tan solo un par de cientos de dólares o miles incluso, (si son euros los precios se disparan).
La calidad del cerebro del hombre se mide como la velocidad, según el tiempo que tardemos en recorrer una distancia, así de dichosa será nuestra vida. Espacio y tiempo parecen ir de la mano, como cogidos de un hilo fino y quebradizo que nadie quiere que se rompa, permítanme tal atrevimiento, para no joderse el invento.
Si a la temprana e inmatura edad de veintisiete años, y digo veintisiete como podría decir veintiocho, no tiene usted un trabajo fijo ni piso amueblado ni pareja que lo soporte, anda en graves y serios problemas. Su cerebro ralentiza y no ha captado aún el lío entre la velocidad y su fiel aliado. Me temo que los pierde, aunque siempre se puede consolar con los más débiles, los que están peor que usted, que los hay.
A los treinta, ya creen que es mejor tirar la toalla, abandono por depresión, cerrado por vacaciones permanentes, GAME OVER.
Siempre, siempre con prisas. ¿Es que no hay nadie que pueda darle al interruptor de este artilugio tan descontrolado y un poco desbocado que nunca se para? !Calma Dios mío!, “du calme”... ¿que pasó con ella?, ¿a dónde la echaron?, ¿ en dónde la pusieron?
Mientras, la esperaré sentada al borde de una cama observando cómo las flores se marchitan sin perder ni un solo pétalo de belleza...


María O. C.

viernes, 9 de enero de 2009

Le comenté:

-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
Àngel González